¿Te puedes imaginar una persona exitosa y feliz, pero estresada? Evidentemente, el estrés y la prosperidad corresponder a dos estados de ser completamente distintos.

 
Pero, ¿Quién está libre del estrés? Se trata de un proceso natural de adaptación a situaciones difíciles o de peligro, que afecta a un organismo o individuo.
 
¿Cuáles son las cosas que te parecen difíciles o peligrosas, que pueden estar impidiendo tu prosperidad?
 
Es una pregunta que querrás responder después de leer las 5 maneras en que el estrés acaba con tu prosperidad; es decir, con tu habilidad de progresar, lograr tus metas, disfrutar de la vida con amor y felicidad.
 
Es una afección que te ata a tu circunstancia y trunca tu capacidad de evolucionar. Pero podrás ver con cuanta facilidad podría librarte de aquello que más te esteresa y si quieres, comparte con nosotros tu experiencia u opinión.

Efecto del estrés en tu estado de ser

El estrés es una reacción que  se genera dentro del individuo en respuesta a algo externo (situación difícil o de peligro), por lo que puede variar de un sujeto a otro. Depende de la interpretación que cada sujeto hace de la circunstancia; lo que a mí me estresa, para ti puede resultar algo totalmente trivial o ventajoso, inclusive.
 
Lo que llamamos estado de ser se refiera a la manera particular que estamos viviendo la vida, si estamos en victoria o derrotado, apasionado o deprimido, feliz o infeliz, agradecido o maldiciendo. Por tanto, es una manera de pensar, de sentir y de estar físicamente.
 
Nuestro estado de ser es resultado de nuestro estado mental. La forma como vemos o interpretamos el mundo que nos rodea o las situaciones que se nos presentan, y las emociones que nos causan esa interpretación;  que, a su vez, afecta al cuerpo en todas sus funciones y expresiones.
 
Por eso, una mala interpretación de la realidad nos puede enfermar físicamente, porque el cuerpo es reflejo de nuestro estado mental. De hecho, el estrés está considerado la enfermedad del Siglo XXI, porque la mayoría de las personas está presa del temor ante los grandes y vertiginosos cambios que nos tocan vivir. Afecta por sobre todo el funcionamiento del sistema inmune y el sistema nervioso central.
 
En síntesis, el estrés es producto de un estado mental.
 
Ejemplo: miro las crisis que afecta a la vieja economía y me doy cuenta que se acercan grandes cambios. Puedo interpretar ese hecho como un peligro para mi estilo de vida y estresarme; incluso hay gente que entra en pánico, y allí muere. Pero también, sabiendo que los grandes cambios traen grandes oportunidades, puedo interpretar las crisis como la oportunidad de mi vida para lograr los grandes sueños que vengo postergando, empezando hacer las cosas de manera diferente.
 

Una misma situación, dependiendo del estado mental, puede generar una parálisis y el consecuente retroceso; así como puede generar una enorme energía de entusiasmo, que sea de gran utilidad para progresar. ¿No te parece?

El estrés hace desperdiciar el potencial y el dinero
El estrés desperdicia el potencial y el dinero


Efectos negativos del estrés en la capacidad de prosperar

 1. El estrés desactiva el cerebro creativo

En su libro, “Desarrolle su cerebro”, el Dr. Joe Dispenza, describe de manera magistral la estructura de nuestro cerebro y su funcionamiento. Explica que nuestro cerebro tuvo tres etapas de desarrollo evolutivo. Conforme a esas etapas, el cerebro actual es una superposición del cerebro primario, el cerebro medio, y el cerebro nuevo o neocortex.

 
El “cerebro primario” se encarga de mantenernos en vida, funciona en un nivel inconsciente; en pocas palabras, opera similar al cerebro de los animales y las plantas, cumpliendo la función de mantenernos conectados a la energía vital y la inteligencia universal.
 
El “cerebro medio” es el asiento del sistema operativo de la menta subconsciente. En este nivel los seres humanos tenemos almacenadas las informaciones que por años nos sirvieron para funcionar en la vida. Capacidades heredadas y adquiridas en el pasado, que están incorporados en nosotros como respuestas automáticas para resolver nuestros problemas cotidianos.
 
Si los problemas que tenemos que enfrentar, son problemas que de algún modo son comunes a la raza humana, podemos solucionarlos con ente nivel de conciencia, que funciona en el cerebro medio. Si, por el contrario, las situaciones que enfrentamos son “problemas nuevos”, el subconsciente se queda corto.
 
Es el “cerebro nuevo”, o “neocorteza”, la que ofrece al ser humano la capacidad que supera a cualquier otro ser vivo y lo hace único en el reino animal. Es el asiento de la mente consciente, es “la identidad que aprende y desarrolla su comprensión para una mayor expresión de vida”, es decir, la parte del cerebro que nos permite evolucionar, crear, prosperar.
 
En el citado libro, el Dr. Dispenza enseña que el cerebro nuevo es el menos desarrollado y el menos utilizado por la mayoría de las personas. Su funcionamiento necesita serenidad, voluntad, enfoque y entrenamiento. Es la parte creativa del cerebro, sirve para explorar en un mundo desconocido aún, pero lleno de posibilidades. ¿Has oído hablar de que el ser humano, como máximo llega a utilizar un 10% de su capacidad mental?
 
También enseña que el estrés recorta el suministro energético en el cerebro nuevo, dando toda la preponderancia al cerebro medio. En una situación de peligro, el cerebro prefiere acudir a recursos ya conocidos, que operan de manera inmediata, automática.
 
Las emociones causan cambios químicos en el cuerpo
Las emociones y sus efectos químicos

Por esta razón, frente a un peligro inminente, el grado de estrés llega a su pico y desactiva el cerebro pensante, el “neocortex”. Actuamos por impulso, de manera subconsciente.

Es una configuración del cerebro que nos salva en situaciones de peligro, pero que no nos sirve de mucho para progresar. ¿Recuerdas cuando el peligro te hizo hacer cosas que nunca imaginaste que podría hacerlo? funcionó, pero ¿Funciona para ser rico?
 
Lo peor que podemos hacer, en términos financieros, es guiarnos por los impulsos, actuar de manera subconsciente, conforme a patrones de conducta del pasado, que son totalmente obsoletos en la nueva economía, globalizada, interconectada y muy cambiante.

2. El estrés ancla tu atención a las circunstancias

El gran científico Albert Einstein había afirmado que “no podemos resolver un problema en el mismo nivel mental en que la hemos creado”. Es una frase cuyo significado podríamos convertir en libros, y en toda una filosofía. Pero vamos a usar para iluminar este punto.

 
Cuando toda nuestra atención se centra en el problema, en las causas, en los culpables, en las consecuencias, en la pena, y estamos sumidos en una situación de víctima, lo único que logramos es caer en la cárcel de la circunstancia. Dando vueltas y vueltas en el mismo sitio, sin posibilidad de avizorar una solución.
 
Hasta las soluciones que nos sugieren, las contaminamos con el problema. ¿Has tratado de dar el mejor consejo de tu vida a alguien, que ni caso te hizo y siguió sufriendo por una sonsera?
 
De nuevo, es la actitud mental, esa elección de utilizar la mente equivocadamente, la que nos condena a la cárcel de la circunstancias. Ese es el nivel mental que creo el problema, y es imposible dar con la solución a menos que accedamos a un nuevo estado mental.
 
La sugerencia de Einstein tiene que ver con ello. Si tu estado mental te enfrenta a un problema, la solución está en elevar tu estado mental a la altura de la solución. Lo cual es imposible lograr en estado de estrés, ya que la frontera de la mente solo podemos ampliar empleado el cerebro nuevo, el cerebro creativo, que funciona en estado de tranquilidad, inspiración y entusiasmo.

3. El estrés no te permite ver las soluciones

Cuando la mente se encierra en el análisis del problema generando emociones altamente tóxicas para el ánimo y para el cuerpo, cierra el camino a solución alguna.
Es imprescindible desprenderse de la interpretación errónea y de las emociones negativas para poder encontrar una solución.
 
Cualquier cambio en la vida nace en el cambio del estado mental. Cuando miramos las cosas desde un punto de vista más optimista y generamos emociones más positivas, las soluciones desfilan y las oportunidades se multiplican ante nosotros.

4. El estrés anula el impulso de energía necesaria para emprender

En todas las épocas de la historia humana, siempre fueron los emprendedores quienes lideraron el progreso y modelaron un estilo de vida de prosperidad. En el Siglo XXI, más que nunca, el grito de victoria de la libertad es emprender.
 
La característica más elemental de un emprendedor exitoso es su entusiasmo. Una genuina pasión que sustenta el impulso necesario para el logro.
 
Este estado de euforia y optimismo, esencial para emprender, se ve sofocada por el estrés. La mente creativa anulada por la preocupación, el desaliento y el temor, deja al individuo en estado de incapacidad de expresar sus mejores dotes y afrontar los desafíos de producir, mercadear o negociar con alguna posibilidad real de éxito.
 
¿Has notado que las personas estresadas disminuyen considerablemente su capacidad productiva? En vez de salir a flote, en cada movimiento se hunde más.

5. El estrés dificulta la búsqueda de la felicidad y el amor

Napoleón Hill, después de estudiar por más de 20 años la vida de los grandes multimillonarios e investigar el patrón de éxito que los une como una clase especial de seres humanos, expresa en sus conclusiones que todos ellos lograron pisar la cima del éxito impulsados por el amor y la felicidad, como condición de existencia.
 
Solo el amor y la felicidad sacan a relucir las máximas potencialidades humanas. La felicidad no es un resultado del éxito, sino una condición primaria para su logro.
 
Si la economía, la política, las crisis, la empresa o cualquier elemento externo está causando en ti un estado de estrés, que te quita la alegría y la gratitud y te aleja del amor de tu familia o seres queridos, quiero que sepas que tu problema es mayor de lo que crees, así como la solución es más sencilla de lo que imaginas.
 
Saca el ojo del problema, pon tu foco en el amor y busca primero tu felicidad. No hay otro camino. Cuando el amor y la felicidad sean más grande que tus problemas, lo que era motivos de estrés será motivo de crecer y prosperar.
 
Para lograr el éxito se necesita disciplina, esfuerzo, energía, y un montón de cosas.
Para lograr el amor y la felicidad solo se necesita una: decisión. ¿Me entiende?

Deja de huir, elige crecer

El Dr. Bruce Lipton, en su libro “La Biología de la creencia”, demuestra científicamente el comportamiento de los seres vivos, tanto a nivel celular como orgánico, frente a las situaciones benévolas o peligrosas.
 
En un tubo de ensayo, una célula individual se cierra y huye (trata de alejarse) de una sustancia dañina, pero se acerca y trata de unirse a una sustancia benigna, a fin de nutrirse y crecer.
 
Lo mismo sucede con los seres humanos. Cuando advertimos un peligro, o interpretamos algo como amenaza, nos protegemos huyendo, o cerrando todas las puertas. Pero cuando vemos beneficios, nos acercamos y tratamos de aprovecharlo para crecer. La primera reacción se llama estrés, la segunda se llama prosperar.
 
Son dos condiciones naturales en nuestra existencia. Pero cuando estamos presos en el estrés, toda nuestra energía la utilizamos para huir y protegernos, y dejamos de prosperar.
 
Si no estás del todo contento con tu vida, si el estrés es crónico en ti, es hora de echar mano al asunto. Necesitas un cambio urgente.
 
Tienes un enorme cerebro nuevo, tu lóbulo frontal, que es la caja de herramienta más sofisticada con que cuentas para trascender cualquier problema y prosperar. No te mueras en la miseria, mientras cargas toda una vida, justo encima de tus ojos, tu mayor fortuna.
¿Qué me dices tú? Si tienes algo que compartir con nosotros, te lo vamos agradecer mucho. Cada experiencia es una joya. Pero al menos comparte con tus amigos. Bendiciones!
Milciades Villalba Santos

Milciades Villalba Santos

Autor

Empresario de Networt Marketing, bloguero, orador, coach y educador de emprendedores.

Este blog es resultado de dos cosas: El sueño de ser un escritor, y la tranformación que supone en mi vida convertirme en empresario del Siglo XXI.

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