Todo en la vida tiene un precio. La vida misma es un don de gran valor y en algún momento tendremos que rendir cuenta sobre el uso que le damos.
El éxito y la felicidad tienen un precio, igual que el fracaso y el pesar. Cada uno decidimos qué deseamos para nuestra vida y empezamos a pagar el precio.
Probablemente, todas las personas desean éxito y felicidad, pero no todas están dispuestas a pagar lo que vale.

El precio del éxito es el sacrificio

El precio se llama sacrificio (sacro-oficio; oficio sagrado). Es la sagrada tarea de desarrollar un propósito, sintiendo el dolor que implica naturalmente el cambio y la transformación.
Tener un propósito trascendente hace que el sacrificio sea llevadero y lo realizamos con sentido de gratitud, con entusiasmo, con esperanza, con suficiente energía para hacerlo lo mejor posible.
Es por eso que el camino del éxito se llama felicidad. Si no estás feliz haciendo lo que haces, nunca logras el éxito. Como ves, la felicidad no es un resultado al final del camino, sino el resultado de transitar el camino al éxito. Cuando caminamos el sendero que conduce al éxito, somos felices.
Lo que hace que la tarea de uno sea un sacrificio es el propósito, es el fin último con que uno hace lo que hace, es la razón invisible que da sentido al esfuerzo tesonero por realizar algo valioso y bueno para uno mismo, para los demás, para el universo entero.
Haz siempre esta pregunta ¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Qué cosa valiosa quiero lograr con lo que estoy haciendo? ¿Qué sentido tiene para mi trabajo?

EL precio del fracaso es el sufrimiento

Lo contrario al sacrificio es el sufrimiento. Sucede cuando sentimos los mismos dolores del sacrificio al realizar con esfuerzo la tarea, pero sin un propósito definido.
La falta de sentido, la ausencia de propósito trascendente, hace que el dolor se convierta en tortura.
Hay ausencia total de gratitud, esperanza y entusiasmo. La tarea se vuelve tediosa, sin alegría.
“El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”. El único factor que diferencia el sacrificio del sufrimiento es el propósito. Encontrar sentido a lo que uno hace.
Tal es la importancia de saber por qué uno hace lo que hace. De lo contrario, incluso cuando se logra grandes cosas materialmente, no encontramos satisfacción. ¿De qué vale acumular riqueza material sin sentir el sabor de la realización personal de haber creado algo valioso, que agrega valor al mundo?

Las cosas valiosas siempre cuestan más

Las personas exitosas y felices, logran grandes realizaciones por que aceptaron el sacrificio y lo afrontan con entusiasmo, entrega, pasión.
Son personas que aprendieron la regla de oro: “Dar para recibir”.
Son personas que hallaron un propósito trascendente para su vida. No viven solo para satisfacer sus pasiones y gustos personales. Están enfocadas a marcar una diferencia, aportando valor a la vida de las personas que le rodea, buscando dejar un poco mejor el mundo que le rodea.
Las personas que anteponen siempre su comodidad y sus intereses personales, con frecuencia no están dispuesta a abandonar su zona de confort para ir en pos de la grandeza. No tienen la energía necesaria para pagar el precio de las grandes realizaciones. Apenas puede lograr cosas mediocres.
Si quieres ser una persona que marca la diferencia, encárgate de realizar las cosas difíciles, por más difícil que parezca. Nunca te rindas hasta lograrlo.
Las personas que viven en permanente fracaso siempre afirman: yo quiero, pero es muy difícil; y entonces dejan de intentar. Se rinden incluso antes de hacer el menor esfuerzo.

Determina el precio del éxito que quiere lograr y empieza a pagarlo

Con frecuencia pensamos que para lograr grandes cosas necesitamos revolucionar nuestras vidas de la noche a la mañana, empezar hacer cosas totalmente diferentes a lo que sabemos, abandonar nuestras amistades y familiares, etc.
Y después nos damos cuenta que eso es imposible, y desistimos a cambiar en lo más mínimo.
No es así como funciona. No tienes que pagar el precio de una vez y al contado.
El precio del éxito se paga a largo plazo, en pequeñas y cómodas cuotas diarias.
No tienes que convertirte en la persona súper exitosa, con habilidades y capacidades extraordinarias, de actitud brillante y aureolas de un día para otro.
El desafío es cada día ser la mejor versión de ti misma. Mejorando una cualidad a la vez, una capacidad a la vez. Superando paso a paso tus limitaciones. Estableciendo tu escala de valores y cultivando cada valor un día a la vez.
No somos como los aviones de cazas, capaz de cambios bruscos en alta velocidad. La vida se parece más a los grandes cruceros, que cambian de dirección de manera imperceptible para la mayoría que viajan dentro. Un grado a la vez va mudando su rumbo, hasta llegar el destino marcado.
Lo único verdaderamente importante es que te enfoque en realizar ese un grado de diferencia cada día. Poco a poco, tu vida será totalmente diferente. El éxito es resultado de los hábitos que desarrollamos en nuestra vida, y esos hábitos se aprender y se desaprenden trabajando en ellos todos los días.

Pasos básicos para pagar el precio del éxito y la felicidad

  • Determina en qué campo de la vida quieres marcar la diferencia. Qué es lo mejor que tienes para brindar al mundo, que al hacerlo te llenará de felicidad, y lo harás tan bien que nadie puede hacerlo mejor que tú.
  • Enumera las cualidades, habilidades, destrezas, actitudes, conocimientos, etc., que necesitas desarrollar para convertirte en esa persona exitosa y feliz. Busca un modelo, un mentor, alguien que ha logrado lo que tú deseas. Reúne los materiales que te hablan del tema, libros, videos, revistas, web, etc.
  • Dedica un tiempo cada día para visualizarte como esa persona exitosa y feliz. Luego decide qué cualidad te gustaría trabajar para hacer realidad tu visión. Si hay algo que cambiar, asume el compromiso de trabajar solo un aspecto este día. Recuerda que cualquier avance solo es posible en el hoy, en el presente, y a través de acciones concretas.
  • Escribe tu historia, registra tus deseos, inquietudes, sueños, metas. Evalúa tu proceso. Registrar tu experiencia en un diario es importante, porque tu historia es importante. Cuando de verdad te sientas protagonista de una gran historia, la cobardía dejará lugar a la valentía, porque sobre los cobardes no hay nada escrito.

Déjanos en el área de comentarios tus sugerencias o tus experiencias. ¿En qué área de la vida quieres marcar la diferencia? ¿Qué haces al respecto? ¿Qué sugerencias tienes para los pasos básicos, que pudieran ayudar a otros? Escribe tus respuestas también en tu diario.

Recuerda.

“La felicidad no es la meta, la felicidad es el camino”

Milciades Villalba Santos

Milciades Villalba Santos

Autor

Empresario de Networt Marketing, bloguero, orador, coach y educador de emprendedores.

Siempre soñé escribir, ahora lo hago compartiendo mi experiencia de transformación en empresario.

Lo que hacemos y lo que tenemos se deben a lo que SOMOS.

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