¿Podría alguien ser adicto a algo tan indeseado como la pobreza? – Si – ¿Pero cómo? – De la misma manera que alguien llega ser adicto a cualquier otra conducta o sustancia.
La neurociencia actualmente considera que la adicción a sustancias y a comportamientos comparten las mismas bases neurobiológicas.
 La adicción, en cualquiera de sus formas, genera dependencia y/o tolerancia psicológica y fisiológica. Cuando el individuo se ve privado de la sustancia o conducta a la cual está adicta, su circunstancia se vuelve caótica. La abstinencia le genera desequilibrios químicos y hormonales, y un alto grado de estrés psicológico.
La pobreza, de acuerdo a mi experiencia, puede llegar a ser una condición tan adictiva, que al momento de plantearnos un estilo de vida diferente e intentar despegarnos de nuestro estilo de vida habitual, provoca tal cao existencial, que muchas veces preferimos renunciar al cambio, soportar estoicamente la realidad fáctica y aumentar el umbral “tolerancia” que tenemos al estado de carencia.
Pasar de un estado de carencia a un estado de prosperidad es una transformación dolorosa. Como diría R. Kiyosaki, no se trata de cambiar lo que uno hace, o algún factor externo; se trata de cambiar el SER: “Es comparable a la transformación que sufre la oruga para convertirse en mariposa”.
¿Eres pobre y deseas dejar de serlo? Puedes lograrlo, pero te va doler.

La pobreza; madre de la adicción y la esclavitud

La etimología de la palabra adicción nos permitir ver a la pobreza como la cuna de la adicción. “La palabra ‘adicto’ proviene del latín addictusAddictus era el deudor que por falta de pago terminaba siendo adjudicado o entregado como esclavo a su acreedor”.

 Como vemos, la etimología liga a la palabra adicción no solo a la pobreza, sino a la esclavitud. La pérdida de libertad que se evidencia con la falta de control que el adicto tiene sobre su conducta adictiva es algo característico, que ya en el origen histórico de la palabra fue una nota esencial.
¿Cómo una persona libre y soberana se convertía en addictus?
La historia cuenta que los “plebeyos” era la clase empobrecida en Roma, cuya subsistencia dependía en gran medida de los “patricios”, la clase privilegiada y rica. La rígida legislación romana no establecía límites para los intereses que cobraban los prestamistas, pero sí aseguraba que los patricios pudieran cobrar a sus deudores, aunque sea vendiéndolo como esclavo.
¿Cómo una persona libre y soberana puede ser adicta a la pobreza en pleno siglo XXI?
Así como los plebeyos de la Antigua Roma, la mayoría de las personas hoy en día se ven presas de sus sinsustancias, esclavas de sus deudas, víctima de un sistema financiero tan rígido como el sistema establecido por los patricios en aquel tiempo remoto.
La historia cuenta que la plebe romana logró la unidad, se retiró al Monte Sagrado para erradicarse allí, purificar su honor y finalmente llegar al consenso que liberó a los addictus de la esclavitud.
Aplauso para los Romanos. El sin sabor de la esclavitud fue suficiente motivación para lograr la unidad en pro de la libertad. No se rindieron, quizás a sabiendas que su naturaleza era volar como la mariposa, no morir aplastado como gusano. La oruga se hizo mariposa.
Pero tuvieron que transitar su desierto, como aquel pueblo liberado de Egipto padeció por 40 años, hasta que los efectos de la adicción dejaran de atormentar y los sueños de libertad resurgieran en el corazón de la generación que no nació en Egipto, pero escuchó a sus padres clamar por volver allá y calmar su sed de miseria.
Pleno Siglo XXI, era de la automatización. La cultura de “en tiempo real”. El mundo de los vertiginosos cambios. Hoy, cuando todo queremos rápido, de inmediato, ya… es decir, sin sufrir, nos atrevemos a preguntar:
  • ¿Es capaz el pobre de atravesar el desierto?;
  • ¿dejar la estúpida comodidad de su miseria para ir en pos de su libertad?
  • ¿Tendrá la fuerza de voluntad de vencer la confusión mental que genera el proceso de abstinencia? ¿Será capaz de desapegarse de sus hábitos de “supervivencia al desnudo”?
  • ¿Eres tú capaz de abandonar el hábito de sobrevivir y empezar a vivir?

Si eres una persona emprendedora supongo que habrás respondido positivamente a estos cuestionamientos. Pero ¿cuál será el desierto que te tocará atravesar? Veámoslo.

Características de la persona adicta a la pobreza

Puede resultar una aventura muy alocada describir algunas características a la adicción a la pobreza, pero aquí van algunas que son relevantes a mi parecer:

Un cigarrillo de dinero a medio consumir
Debilitamiento del yo, de la voluntad y el aumento de la pérdida de control. Vive la vida como una hoja que lleva el viento. Cree que la vida es algo que le sucede, que las circunstancias de la vida escapan de su control y por tanto no tiene nada que hacer para cambiar su historia. Es una víctima de la vida.
El autoengaño. Te puede jurar que tiene grandes metas, como ser feliz o sacar adelante una familia. Vagos deseos que no le causa inspiración alguna, ni mucho menos un plan de acción.
Desarrolla un sistema de pensamientos, sentimientos y valores distorsionados. De repente interpreta los valores sociales de una manera muy particular y tergiversada, por lo general para justificar sus propias conductas que no se ajustan del todo a los valores de la sociedad. A partir de estas tergiversaciones suelen crearse grupos que generan una especie de movimiento contracultural, como en las villas miserias.
Desarrolla rituales adictivos que le mantiene en la pobreza.Por ejemplo, los fines de semana son para comer y tomar (y acabar con todo el dinero posible); los juegos de azar, largas horas de televisión u otras actividades improductivas; adquisición de dispositivos no funcionales o poco útiles en su sistema de vida; y otras maneras muy creativas para perder tiempo y dinero.
Vacío existencial y pérdida total de dirección. Está muy relacionado con el primero. No sabe para qué vive, de dónde viene ni a dónde va. Vive por vivir, sin aspiraciones. Por lo general esa es la razón por la que busca distracciones, en algunos casos bastantes violentos o peligrosos, para llenar su vacío y sentir un poco de adrenalina.
Inestabilidad emocional. Propensión a los polos emocionales. Se deprimen de la nada, pierde el entusiasmo, luego se vuelve irritable y hasta violento por cosas insignificante. Esta conducta es común e todo tipo de adicción, por lo que la persona que lo padece suele ser muy dependiente de otras personas, está buscando aprobación, que alguien mas lo motive para hacer las cosas, que se reconozca sus esfuerzo. Son muy sensibles a las ofensas, por lo que les cuesta trabajar en equipo y perseverar en la prosecución de objetivos importantes.
Proyección, quejas y culpas. En general culpa a otros o las circunstancias por los resultados que obtiene en la vida. La queja es mayor pasatiempo. Para todo lo que le molesta hay un culpable, sobre todo sus deudas y su falta de resultado.|
Dilación o procrastinación. No tiene suficiente motivación ni fuerza de voluntad para actuar. Siempre está haciendo lo mínimo y lo urgente. Si no es urgente y bajo amenaza no actúa.
Rigidez mental. Es incapaz de mirar más allá de sus narices y aceptar puntos de vistas novedosos. La cuadratura mental es tan férrea y sería más sencillo cambiarle el cerebro que la mente.
Podrías hacernos el favor de colaborar con la lista en la zona de comentarios.
A lo mejor ninguna de estas características se parecen a ti. O a lo mejor, igual que yo, estás en proceso de liberarte de estas sombras.

“Si naciste pobre, no es tu culpa; pero si mueres pobre sí es tu culpa” B. Gate

 Pero el desapego a estas conductas adictivas tiene sus consecuencias. El síndrome de abstinencia tiene que ver con las consecuencias psíquicas, químicas y hormonales de dicho desapego. Aquí te comparto algunas de estas tormentas.

Síntomas del síndrome de abstinencia en la adicción a la pobreza

Salir del círculo de la pobreza es más doloroso de lo que la mayoría puede imaginar. De hecho, por esa misma razón, es un camino muy poco emprendido.
Para tranquilidad de los conformistas, el catálogo de excusas está repleto de racionalizaciones que permiten justificar con mucha elegancia la “decisión” de permanecer en la pobreza y evitar el doloroso proceso de volverse libre, rico y feliz.
Vale recalcar que dicho proceso es más o menos doloroso, dependiendo de cuán adicto seamos a la pobreza y cuanta fuerza de voluntad pongamos en la tarea de prosperar.
He aquí algunos fenómenos que suele ocurrir durante el proceso de liberación y purificación:

Conducta fanáticas compulsivas

 Sucede en la primera etapa del proceso, cuando uno empieza a sentir una especie de aversión a su estilo de vida anterior. Por lo general es proceso es compulsivo. Yo recuerdo sentir una especie de rabia contra las condiciones de estrechez mental y esclavitud financiera que fuera el clima en que viví por años.
A veces proyectamos esos sentimientos hacia otras personas de nuestro entorno. Las víctimas preferidas son personas que forman parte del mundo de pobreza que deseamos abandonar. Criticamos a familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc., considerándolos un bastión de miserables, cabeza duras, ignorantes, o algo por el estilo. Peor si algunos de ellos se atreven a criticarnos por desear cambiar.
Es una etapa muy triste e inmadura en el proceso de prosperidad.

Crisis de identidad

El proceso natural del aprendizaje y el crecimiento en la vida es morir para vivir, desaprender para volver a aprender, renunciar para lograr, perder para ganar.
Cuando empezamos a desmantelar nuestra manera habitual de pesar, nuestros sistemas de valores, nuestras aspiraciones, nuestros hábitos existenciales, pasamos por una etapa en que miramos la cara a la nada.
La nada nos angustia. Pisamos arenas movedizas y no sabemos que hay abajo, en donde podemos parar, a qué podríamos agarrarnos. De repente no sabemos quiénes somos y empezamos esa búsqueda apasionante hacia el centro de nosotros mismos.
Cuando dejas de ser lo que eras, nada nos urge más que empezar a ser alguien. La búsqueda es intensa y profunda. La angustia es inevitable. Nuestro único sostén es la esperanza de que algo mejor nos espera al final del túnel.

La añoranza del pasado mejor

El síndrome del deseo de volver a Egipto. En algún momento añoramos la vida a la que estuvimos acostumbrado y acomodado. El desierto se vuelve tan tedioso y la tierra prometida pareciera alejarse ante el cansancio de las piernas.
La tentación de volver a lo seguro y los resultados inmediatos son una constante hasta que los resultados de nuestros emprendimientos se vuelvan importante y nos permita saborear al menos en partes pequeñitas de los sueños que abrigamos en el corazón.

Falta de perseverancia y/o persistencia.

 Cuando la crisis llega, la paralización es una de las consecuencias inmediatas. Es el momento más peligroso del proceso, donde los monstruos mentales empiezan atacar con todo furor.
Cuando consideramos la posibilidad de tirar la toalla es cuando la nada es abrumadora. Nos perdemos de hecho. Si no es el camino a la prosperidad, entonces qué. Con qué argumentos seré capaz de volver a Egipto, qué contaré a mis hijos. Nada, nada, nada.
Una parada en el camino, unos días de crisis, se convierten entonces en la mejor oportunidad de buscar la razón última para las cosas.

“Aquello que constituye una razón para vivir, con frecuencia también es una razón para morir” A. Camus.

 Autoengaño
Otro síntoma de dolor que produce el desapego a los hábitos de pobreza es el mecanismo de defensa del ego por el cual nos engañamos a nosotros mismos. Somos muy creativos para ello y por lo general recurrimos a nuestros viejos conocidos: quejas y excusas.
Buscamos justificaciones para no hacer lo que hay que hacer. Nos refugiamos en acciones improductivas, pérdidas de tiempo, dilaciones innecesarias. Culpamos la economía, la gente con la que trabajamos, el clima, la política…

El culto al ego

Si bien todo lo anterior tiene que ver con autodefensa del ego, un triste tramo del proceso de liberación es confundir el propósito con el ego.
Por vanagloriarnos a nosotros mismos, dificultamos la realización de los planes y proyectos, anteponiendo nuestro orgullo ante la humilde dación de sí mismo a favor de una causa más grande. El ego puede resultar tan grande que nubla la vista para no ver el propósito. Sin visión no hay prosperidad.

Miedo a la libertad

Mi maestro de filosofía, el salesiano Pedro Chinaglia solía recordar que en los EE.UU se olvidaron de construir una estatua. Construyeron la Estatua de la Libertad, pero no la Estatua de la Responsabilidad. Una no puede existir sin la otra, decía.
Eric From, en su obra “Miedo a la Libertad” afirma que hay dos tipos de libertad. Una libertad exterior, como las libertades públicas; y una libertad interior, que consiste en la capacidad de autodeterminación que cada ser humano debe ejercer para definir lo que desea en la vida y trabajar para hacerlo realidad.
Asumir que todo lo que sucede en tu vida es tu responsabilidad puede que no resulte muy cómo en su momento. La responsabilidad asusta, pero ese es el reto: la conquista del miedo a ser libre.

diferentes tipos de adicciones

El síndrome de abstinencia es inversamente proporcional al tamaño de tus sueños

Superar el síndrome de abstinencia a la pobreza representa un camino de reinvención de sí mismo.
Es un trabajo de reingeniería interior cuya base es el profundo conocimiento de sí mismo. No puedes llegar muy lejos en el camino hacia la prosperidad si antes no llegaste bien lejos en el camino del descubrimiento del propósito de vida que te vio nacer.
El autoconocimiento, el propósito de vida, el respeto y genuino amor a sí mismo y un profundo enamoramiento por los ideales o sueños que abrigan el corazón, son el Moisés y su cayado, que guiarán tus pasos en la travesía del desierto.
No se atraviesa el desierto a menos que el corazón abrigue la esperanza cierta de la “Tierra Prometida”, que son tus sueños. Pero incluso así, necesitarás de algunos milagros en el camino.

Tratamiento para el síndrome de abstinencia a la pobreza

La panacea para todos los síntomas de adicción a la pobreza ya describimos en el punto anterior. Descubrir un propósito trascendente por el cual valga la pena cualquier sacrificio. Un propósito que promueva en nosotros la más pura fuerza de voluntad para crear prosperidad.
Un tratamiento completo incluye un proceso educativo integral, cimentado en el propósito de vida y sostenido sobre 4 pilares:
Educación financiera: Formación en los principios financieros esenciales, ausentes en gran medida en la educación. Manejo de las leyes que gobierna el dinero y los principios de una adecuada administración de los recursos es imposible. Formación en los principios de éxito en cada tipo de emprendimiento. Mentalidad empresarial, etc.
Desarrollo de la inteligencia emocional: el factor más determinante en el manejo del dinero es el manejo de las emociones. La inteligencia financiera es directamente proporcional a la inteligencia emocional. De igual modo, es imposible desarrollar un proyecto de éxito empresarial sin las habilidades emocionales que permitan conservar el entusiasmo, sobrellevar situaciones críticas, lidiar con relaciones difíciles, liderar personas.
Desarrollo de destrezas y habilidades físicas: las personas exitosas son aquellas que han creados hábitos de hacer las cosas de manera exitosa. En el mundo de los negocios es mucho más importante ser poseedor de grandes habilidades, que grandes teorías. Hay personas muy educadas, con mil teorías en la cabeza, pero quebradas financieramente.
Trascendencia: Es imposible lograr un estilo de vida superior cuando uno cree ser cautivo por la circunstancia. La trascendencia implica desarrollar fe en sí mismo y en algo superior que nos permita considerar la vida como algo verdaderamente importante. La trascendencia nos invita vivir la vida conforme a una escala de valores humanitaria, y rechazar el tedio de sobrevivir sin sentido alguno.

Conclusiones

 Cuando somos emprendedor y proyectamos para nuestra vida nuevos grados de libertad, nos sentimos en la necesidad de abandonar hábitos de vida, que muchas veces nos cuesta demasiado. La re-invención de sí mismo es un proceso doloroso.
Sin embargo, la historia no registra las cosas fáciles. La historia humana está escrita sobre los grandes desafíos que el ser humano tuvo que enfrentar con valentía demostrando su valor.
¿Eres pobre y deseas tu libertad financiera? No te rindas, porque al final valdrá la pena el sacrificio. No se trata de cuánto vas a ganar, sino en quién te vas a convertir. Adelante!
Milciades Villalba Santos

Milciades Villalba Santos

Autor

Empresario de Networt Marketing, bloguero, orador, coach y educador de emprendedores.

Este blog es resultado de dos cosas: El sueño de ser un escritor, y la tranformación que supone en mi vida convertirme en empresario del Siglo XXI.

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