¿En qué piensa el emprendedor cuando está justo iniciando un negocio? Por lo general, en el dinero que va ganar. El empresario emprende pensando en el lucro y en las conquistas materiales y espirituales que logrará con él.
Sin embargo, existen notorias diferencias en cuanto a los hábitos mentales de un emprendedor y otro, en el proceso de ir en pos de su meta. Y son esos hábitos que harán la diferencia en el logro del éxito o en la velocidad del fracaso.
 
Gracias a mis labores, trabajo a diario con diferentes tipos de emprendedores. La mayoría experimenta un gran entusiasmo cuando ve el premio, el lucro que representa el negocio. Pero mucho de ellos fracasan y se desilusionan con una increíble rapidez a causa de sus expectativas erróneas. Expectativas ligadas a sus hábitos de ingreso.
 
¿Cuál es la expectativa correcta a la hora de iniciar un negocio? Lo vemos a ver. Pero has de saber que dichas expectativas están ligadas a hábitos mentales, cuya modificación y adecuación requieren un gran esfuerzo.

Los 3 tipos de mentalidad o hábito de ingreso

Robert Kiyosaki afirma que existen solo dos tipos de personas, con relación al dinero: “las que trabajan por dinero, y las que hacen que el dinero trabaje para ellos”. Solo el segundo grupo logra libertad financiera.
La gran mayoría de personas pertenecen al primer grupo. Los que estamos en tránsito hacia el segundo grupo, en el camino nos tocan superar escollos de hábitos mentales como las siguientes:

Mentalidad de changuero o changador

En la jerga popular conocemos la “changa” como una “ocupación transitoria, o un negocio pasajero”. En algunos países de Latinoamérica también se denomina “changa” al oficio de maletero.
 
Estas personas están habituadas a recibir ingreso por cada labor que realiza. Trabajan cada día para vivir cada día. No tienen la mínima noción de lo que significa un plan de trabajo a mediano o largo plazo. Si no ven el dinero para el final del día o, como máximo para el fin de semana, no trabajan.
 
La tónica de esta mentalidad es el inmediatismo en su máxima expresión. No miran el futuro ni para distraerse. Cada día viene cargado de urgencias y sus hábitos giran en torno a esas urgencias. La persistencia tampoco forma parte de su diccionario.

Mentalidad de empleado

El empleo no necesita carta de presentación, es un gran conocido por todos. La mayoría lo ven como lo más natural de la tierra, ignorando su fecha de nacimiento (la revolución industrial) y a su progenitor (capitalismo industrial). En el Siglo XX se convierte en la quinta esencia del modelo socioeconómico mundial, que está en plena crisis en la actualidad.
 
Los hábitos de ingreso del empleado están mucho más planificado, pero no por el empleado, sino por el gobierno y el jefe. En teoría, el gobierno se encarga de planificar su seguro social y su jubilación; para ello se queda con una buena parte de sus ingresos. El jefe se encarga de planificar sus labores, sus horarios, sus vacaciones, y sus días de pago. Todo transcurre con suma tranquilidad, toda vez que el deposito en su cuenta este hecha en la quincena o fin de mes.
 
La tónica de esta mentalidad es la seguridad y la regularidad. Esto significa que el cobro está garantizado para la fecha prevista y el monto es invariable. El empleado está altamente habituado a un estándar de vida basada en un ingreso fijo, donde simplemente debe seguir la regla de juego prestablecido para no correr ningún riesgo.
 
El terror de la mentalidad de empleado es la incertidumbre. Por eso detesta depender de la changa para vivir, se preparó por largos años de su vida para no tener que pasar la vida changando. Pero también experimenta un terrible temor a la hora de invertir o apostar a una visión cuya consecución represente algún riesgo; como ocurre en cualquier negocio.

Mentalidad empresarial

Empresario es una persona que es “titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa”, de acuerdo al diccionario. Estrictamente, el verdadero empresario sería el “dueño del negocio”, porque el directivo puede o no operar como un empresario dentro del sistema.
 
Si un directivo cumple su labor a cambio de un pago fijo, por más que ocupe un cargo de presidente o gerente de la empresa, sería un simple empleado, con los hábitos de ingresos que ya describimos.
 
Los hábitos de ingresos del empresario son totalmente diferentes a los anteriores. El emprendedor no trabaja por una paga, sino por un resultado que se mide en porcentajes y en posicionamiento del negocio dentro del mercado. Su enfoque no es el dinero que ganará a fin de mes, sino la solidez el sistema que está creando y su proyección para el futuro.
 
Cuando creas un sistema sólido, que se convierte en un chorro de ingreso continuo, la preocupación por el dinero pasa a segundo plano. Esa es la meta empresarial.
 
Sus gastos personales están planificados en detalle en periodos largos. No están calculando sus gastos diarios ni semanales, porque están previstos dentro de un presupuesto anual.

La adicción al dinero nubla la visión
La adicción al dinero puede nublar la visión del emprendedor


El bonito sueño empresarial y los 3 tipos de mentalidad

El viejo modelo socioeconómico basado en el empleo está en crisis y las personas se ven obligadas a buscar nuevas alternativas de ingreso.  La gran mayoría de personas creció y fue educada en la mentalidad de empleo, pero ante los cambios se ven obligados a recurrir a la changa para seguir sobreviviendo, o emprender el camino empresarial.
 
En su libro, “El cuadrante del flujo del dinero”, Robert Kiyosaki afirma: “El paso del cuadrante izquierdo (empleo y autoempleo) al cuadrante derecho (empresario e inversionista) es comparable al cambio que experimente la oruga para convertirse en mariposa”. No solo cambia lo que hace, sino todo su SER como persona; su mentalidad, su escala de valores, su círculo social, sus aspiraciones más profundas, su autoestima, etc.
 
Aquí vamos a ver lo que sucede en la mente del changuero y del empleado cuando inicia un negocio y por qué suelen fracasar antes de iniciar. Esto nos dará una pista de los obstáculos que internamente nos pueden estar impidiendo lograr el éxito en los negocios.

El changador iniciando su negocio

Por lo general esto es algo totalmente atípico. Por su estilo de vida y su mentalidad, el changero es incapaz de visualizar una oportunidad de negocio y desarrollar habilidades empresariales. Por supuesto, no hay nada real que le impida lograrlo. Los únicos obstáculos reales están en su mente.
 
Por lo general no tienen el hábito de ahorrar y menos el de invertir. Están habituados hacer algo, cobrar, gastar y volver al mismo ciclo. Cuando el negocio no le da la garantía de poder ganar dinero rápido y fácil, ellos entran en crisis. La vida es hoy, y si no hay garantía de cobrar hoy, no tiene sentido ningún negocio.
 
Muchos emprendedores se comportan con la misma actitud en sus negocios. Están felices cuando hay dinero sonante en caja todos los días. En algunos casos empiezan a gastarlo y llevarse la “gran vida”, perdiendo totalmente su visión de futuro.
 
Otros se desesperan al no ver resultados financieros rápidos y abandonan el negocio en su etapa de arranque y posicionamiento. Afloran en ellos la mentalidad de changueros y fracasan como emprendedores.

Otro síntoma de esta mentalidad en los negocios es siempre estar iniciando y reiniciando, inventando cosas, probando estrategias nuevas, abandonando los planes y estrategias a largo plazo. Si bien es cierto que la creatividad es buena, si no somos constante en una estrategia corremos el riesgo de nunca lograr estabilidad y pasarnos la vida reiniciando.

El empleado iniciando su negocio

Los “buenos puestos laborales” como gerencias o jefaturas, direcciones, empleos bancarios, etc., como algún puesto ligado al poder social,  conceden al empleado cierto prestigio, en la cultura que nos vio nacer. Un elixir para el ego, por el que hemos aprendido a luchar, sacrificando años de infancia y juventud, y una buena inversión de dinero para adquirir la preparación profesional que requieren esos puestos.
 
Uno espera que este tipo de personas, bien preparadas, profesionales, a la hora de buscar alternativas de ingresos, serían capaces de aprovechar el mar de oportunidades que ofrece la nueva economía para convertirse en empresarios, porque cuentan con todo el potencial de lograr éxito en los negocios.
 
Increíblemente, las personas con mentalidad de empleo, en vez de buscar alternativas de negocios para convertirse en empresarios, son más propensos a buscar una “changa” que les permita resolver algunos problemas financieros y poder seguir sobreviviendo en sus puestos.
 
El hábito mental de seguridad y la regularidad ha hecho florecer en ellos un espíritu conservador tan persistente que pone en peligro su futuro financiero y el futuro de sus generaciones.
 
El empleado, inicia el negocio con el sueño empresarial. Tiene la capacidad para entender el potencial del negocio, comprende a la perfección todo el proceso que implica el logro de las metas. Gracias a su educación entiende con perfección las estrategias y los planes.
 
Pero al momento de entrar en acción se paraliza. No está dispuesto a invertir el tiempo y el dinero necesario, por más insignificante que sea el monto. En la gran mayoría de los casos, el entusiasmo le duro exactamente un mes, o máximo 90 días. Sus hábitos mentales lo han traicionado.
 
El empleado desea ser empresario, pero su actitud es la de un changero inmediatista. Su falta de compromiso (dedicación de tiempo e inversión de dinero) representa un síntoma del terror que genera en su interior la incertidumbre inherente a cualquier proyecto empresarial. El miedo domina su vida. Nada le provee más alivio, que el “seguro” puesto que le permite sobrevivir; en el fondo, su mayor deseo es la seguridad que cree que le provee el empleo.

El empresario iniciando su negocio

Construir una empresa es comparable a plantar un árbol, con la esperanza de recibir sus frutos el resto de la vida y dejarlo como herencia a las próximas generaciones.
 
La expectativa de un empresario es muy diferente a la de un changero o un empleado. Si bien el objetivo principal de su emprendimiento es la de obtener lucro, no pretende ganar dinero a la manera de los demás.
 
La diferencia fundamental no es la cantidad de dinero que gana, sino la manera como la gana. De hecho, ellos trabajan pensando en la manera como generar ingresos para ellos y sus descendientes; y no en la cantidad que están ganando hoy.
 
Es muy común que el emprendedor gane menos dinero que sus propios empleados por algún periodo de tiempo, pero no renuncia al trabajo por ello, al contrario, es cuanto más entusiasta se le ve, con la mira puesta en la meta. Su expectativa de ingreso no se reduce a lo que pueda ganar a corto plazo, sino la libertad que obtendrá al construir una fuente de ingreso inagotable a largo plazo.
 
Es la razón por la que los empresarios pueden mantener su estilo de vida sin vivir preocupados por sus ingresos. Muy diferente al empleado con altos ingresos, que al experimentar algún cambio en su ambiente laboral que afecte a sus ingresos, su estilo de vida se desploma o le demanda algún importante agujero financiero; deudas que lo tendrá trabajando por años bajo altos niveles de estrés.

Conclusiones

Si estás a punto de inicial tu negocio, conviene que reflexiones acerca de tus expectativas de ingresos, e identifiques tus hábitos.
 
Has de saber que un empresario exitoso logra el éxito porque su prioridad es lograrlo. No está enfocado en menucias de dinero que le permita aparentar. Su enfoque es crear un sistema que le produzca beneficios de por vida.
 
Si eres un empleado bien remunerado, ya sabes que te costó años de sacrificios lograrlo. No espere a que tu negocio te de grandes éxitos de la noche a la mañana, y menos aún si no estás dispuesto a dar tu mejor energía y dedicación para lograrlo. Deberás invertir todo en tu negocio, así como invertiste tiempo y dinero en ti mismo para lograr posicionarte como profesional.
 
Un negocio, cualquiera sea, no es una changa que va a hacer cuando tengas tiempo. Así no funciona. Si quieres lograr el éxito, agárrate a la visión, a lo que quiere lograr tu negocio, enfócate en hacer las cosas que deben ser hechas, en el tiempo que deben ser hechas, y con tu mejor actitud.
 
Hay cientos de negocios que puedes iniciar hoy, con una mínima inversión, cero riesgo financiero. Necesitas liberar tus emociones, conquistar tus miedos y lograr la vida de tus sueños.
Milciades Villalba Santos

Milciades Villalba Santos

Autor

Empresario de Networt Marketing, bloguero, orador, coach y educador de emprendedores.

Este blog es resultado de dos cosas: El sueño de ser un escritor, y la tranformación que supone en mi vida convertirme en empresario del Siglo XXI.

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