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Volver al ser
“El éxito radica en lo que somos, no en lo que hacemos”, porque “el dinero solo puede crecer hasta donde crezcas tú”, fueron dos frases que iniciaron en mí un rotundo cambio, que lentamente está transformando mi vida y mi mundo.
 
Me di cuenta por qué no estaba logrando los resultados deseados, descubrí que las razones de mis fracasos no estaban allá afuera, en las circunstancias, sino dentro de mí mismo, en lo que “Soy” como persona.

Siempre me había sentido víctima de un mundo desigual e injusto; que premiaba grandemente a aquellos que tuvieron la “suerte” de nacer rodeados de oportunidades y recursos, con aptitudes especiales, buen porte y otras cualidades físicas y psíquicas fabulosas; y por otro lado, personas que nacieron con “la mala suerte” de tener que enfrentar las circunstancias desde una posición desventajosa.
 
No sé qué era peor, esa actitud pesimista y cuasi fatalista con que veía mi vida, o la visión de un mundo cruel, donde cada quien tuviera que “luchar” por su vida; como en tiempos de los Césares, los gladiadores luchaban por sus vidas en la arena del Coliseo Romano, a veces con un frágil palo de madera en sus manos, enfrentando a sendos guerreros armados, habituados a matar.
 
Hasta ese momento yo pensaba que la vida era algo que me sucedía, que no tenía ningún control sobre las circunstancias, porque no podía cambiar el mundo y ponerlo a mi favor. Por mucho que “luchara”, las posibilidades de perder siempre se veían más grandes y cercanas.
 
Después de descubrir que mi vida y mis resultados dependían enteramente de mí, lo más difícil fue dejar la batalla, concentrarme en mí crecimiento y poner en práctica aquel cliché “no me digas cuán grande es tu problema, sino dile a tu problema cuán grande eres tú”.
 
Recuerdo al niño de nueve años que soñaba convertirse en un hombre sabio y valiente. Estaba sentado sobre unos árboles cortados en un asentamiento campesino, era hijo de un campesino sin tierra (en lenguaje paraguayo), sin estudio, pero trabajador y sumamente optimista con el futuro de sus hijos.
Ese niño soñaba con cosas grandes, soñaba inscribir su nombre en páginas de gloria, sacudir la historia, construir un mundo inexistente aun, crear algo que ya, con solo imaginar la posibilidad, le producía alegría en su corazón, sin siquiera tener idea de lo que podría ser, solo sabía que podría crear algo grande, bueno para él y sus amados.
 

¿Cómo pudo ese niño prodigio convertirse en ese pesimista, resentido, frustrado y bastante amargado ser humano, criticando y despotricando contra el mundo, que le describí arriba? No saben lo feo que huele en el alma el cadáver de los sueños rotos, pudriéndose en medio de la impotencia y la desdicha.

 
El niño soñador ha vuelto. Hoy está feliz aquí en tu compañía. Después de recorrer un largo camino hacia el interior de sí mismo, ha vuelto a casa.
 
Quiero contarte de las maravillas que llevamos dentro, pero que han quedado olvidados por andar por la vida “luchando”, tratando de ganar a otro lo que ya tenemos dentro, en abundancia.
 
Yo soy prosperando, es un testimonio de vida. En este espacio compartiré contigo los principios que me han revolucionado la vida, transformando mi mentalidad, de una mentalidad de escasez y tristeza a una mentalidad de abundancia  y dicha. Quiero que seas testigo y parte de esta evolución, que apenas inicia. Ojo, no soy un gurú, soy apena un estudiante fascinado con lo que va aprendiendo, deseosos de compartir contigo y aprender juntos. Lo que te puedo ofrecer es el testimonio de transformar “la oruga en mariposa”; de qué manera podemos soñar, matar el sueño y morir con él, y volver a soñar para resucitar e ir en pos del sueño para conquistarlo y burlar la muerte para siempre.
 
Escribir siempre fue mi sueño, lo he intentado un par de veces. Pero este día, 30 de junio de 2015 es diferente. Es el día de mi cumpleaños, la energía creadora que me vio nacer está conmigo. Hoy asumo el compromiso de plasmar en este blog todo lo que pude leer, escuchar, compartir, investigar, ver, reflexionar y concluir acerca de los principios de la riqueza y la felicidad. Si tú también estás dispuesto a crecer por dentro, descubrir y brindar al mundo lo que eres, sentirás brotar en tu mente la idea de estar prosperando y no querrás soltarlo nunca más.
 
El título del blog te podría resultar curioso, a lo mejor sonaría más lógico “estoy progresando” o “yo soy millonario”, “yo soy prosperidad” tal vez. Pero es así como está que quise ponerlo. Tengo mucho que decir sobre esta frase, “yo soy prosperando”, y lo voy a ir diciendo más adelante. Pero, de entrada, déjame decirlo así: la prosperidad en mi vida radica en lo que yo soy. Lo que yo soy genera en mi vida las oportunidades para manifestar la riqueza; de la misma manera que la pobreza es resultado de lo que yo soy, o lo que yo creo que soy, con la mente condicionada por el pasado.
Espero que estés a mi lado semana tras semana. Juntos iremos rompiendo las ataduras mentales que no nos permiten expresar lo que somos en su verdadera grandeza. Y miraremos en mundo de allí afuera con nuevos ojos, podremos ver las infinitas oportunidades que ofrece el mundo en que vivimos y elegir aquella que mejor se adecua a lo que nos hace feliz. 
 
El siglo XXI es una panacea para la dicha y la prosperidad. 
 
Yo estoy listo para aprovechar
 
 ¿Estás listo tú?
Milciades Villalba Santos

Milciades Villalba Santos

Autor

Empresario de Networt Marketing, bloguero, orador, coach y educador de emprendedores.

Este blog es resultado de dos cosas: El sueño de ser un escritor, y la tranformación que supone en mi vida convertirme en empresario del Siglo XXI.

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