Imagina que está en medio de una piscina, no sabe nadar y empieza hundirse. Hace todo tipo de movimiento con el esfuerzo de mantenerse a flote, pero por más que lo intente, se sumerge, hasta que finalmente sus pies tocan el fondo. Entonces se da cuenta que ha llegado al mejor lugar para volver a surgir: el suelo.

Cuando las cosas se punen peor, aparece la oportunidad de volver a flote. Porque estando en el suelo, solo hay una dirección hacia donde ir; hacia arriba.

 

Pero, cuando los problemas abruman y nos sentimos ahogar, difícilmente tenemos la claridad mental para entender que “lo peor que nos pudo pasar en la vida” represente la puerta abierta a una nueva oportunidad.

 

¿Cómo aplicar este proceso en la vida? ¿Cómo transformar un problema en oportunidad? Y ¿Cómo evitar que una situación nos condene a un fracaso permanente? Porque todos tenemos situaciones, que llamamos problemas, a todos nos toca naufragar en algún momento de la vida, todos necesitamos en algún momento patear el suelo y volver a empezar.

Los problemas te preparan para cosas grandes

El Dr. Lair Ribeiro menciona en uno de sus audios:

“El 85% de las personas que lograron grandes éxitos en sus vidas, tuvieron una infancia difícil o experimentaron grandes dificultades en algún tramo de su vida”.
Si usted cree que no ha llegado al nivel de éxito que desearía, quizás esté necesitando una buena dosis de problemas. Muchas veces renunciamos a ir en pos de los grandes éxitos, por temor a tener que enfrentar grandes dificultades.

 

Decidimos, consciente o inconscientemente, permanecer en nuestra zona de confort, en la monotonía de una vida mediocre, en vez de tomar riesgos y enfrentar lo desconocido, en vez de arriesgar lo que hayamos logrado hasta el presente y con lo cual nos conformamos.

 

Miles de historias ilustran este punto: Steve Jobs, Walt Disney, Ronaldiño, Johnny  Deep, DiCaprio, Silvester Stalonne, Beethoven, Elvis Presley, John Lennon, Albert Einstein, Henry Ford, Thomas Edison, Soichiro Honda, y otros cientos de millonarios y personas de éxito mundial.

 

T. H. Ecker escribe:

“El secreto del éxito no es tratar de evitar los problemas, ni deshacerte de ellos; tampoco acobardarte de ellos. El secreto es crecer tú de forma que seas más grande que cualquier problema”.

¿Eres helecho o bambú?

Cuanta la historia de un hombre que estaba a punto de darse por vencido y renunciar al sueño de su vida.

Fue al bosque a reclamar a Dios, y esta fue la conversación con él:

 

“Dios, dame una razón para no renunciar, dijo el hombre. ¿Ves el helecho y el bambú? – respondió Dios. Sí, respondió el hombre.

 

Cuando sembré las semillas del helecho y el bambú, – dijo Dios- las cuidé muy bien, le di luz, agua, y todo lo necesario. El helecho creció rápido, su verde brillante cubría el suelo. Pero todo el primer año no salió nada del bambú, pero no renuncié a él.

 

El segundo año, el helecho salió más brillante aun, pero nada del bambú. Así pasaron cinco años, y cada año, el helecho crecía y su verde brillaba por el bosque maravillosamente, pero el bambú nunca salió. Pero no renuncié al bambú, dijo Dios.

 

Al sexto año, salió el helecho, pero también salió el bambú, pequeñito e insignificante, pero en tan solo 6 meses creció más de 20 metros de altura.

 

Durante los 6 años el bambú creció bajo la tierra, echando raíces, y esas raíces se hicieron muy fuertes y le dieron lo necesario para sobrevivir, porque “no le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar”

 

Cuando luchas enfrentando tus dificultades, estás creciendo por dentro y haciéndote fuerte, y así como no renuncie al bambú no renunciaría a ti.

 

El bambú y el helecho tenían propósitos diferentes, en cambio, ambos son importantes para la belleza y equilibrio del bosque”

 

Igual en la vida, las dificultades que nos tocan superar nos hacen crecer y ser fuertes para estar listos para los grandes retos. Cuando valoramos el proceso que hemos vivido, estamos listos para grandes historias.

Cómo modificar el pasado en el presente

Cuando pensamos en el tiempo lineal, pensamos que el pasado crea el presente, y el presente crea el futuro. Y que nada podemos hacer respecto al pasado.

 

Esta forma de pensar nos obliga aceptar una especie de determinismo, por cuanto que no podemos hacer nada para cambiar nuestro pasado y sólo nos resta soportar sus consecuencias en el presente, y en el futuro inclusive.

 

Sin embargo, podemos recrear el pasado, asignando a las cosas que vivimos un significado diferente. Cambiando la interpretación que tenemos de nuestro pasado, cambia la emoción y los sentimientos que tenemos hacia él.

 

Para ver una oportunidad en las penurias que hayamos vivido por largo tiempo, o en la gran dificultad que acabamos de experimentar, lo primero que necesitamos es dejar de verlo como una catástrofe y desde el punto de vista de víctima. Debemos buscar intencionalmente el lado positivo a la situación.

 

Si miramos las cosas como “lo peor que nos pudo pasar en la vida”, nos lamentamos de que las cosas no hayan sido diferentes, buscamos culpables, generamos en nosotros un sentimiento de frustración, rabia, ira, lástima por nosotros mismo, culpabilidad, etc.

 

Estos sentimientos nos impiden tocar fondo y hallar el suelo firme para empezar de nuevo.

 

Solamente el perdón puede liberar nuevamente el potencial y la oportunidad de un futuro mejor: “antes que un acto de amor, el perdón es un acto de inteligencia”. Se libera del pasado cuando perdona, y se libera el potencial para construir el futuro.

Cómo el futuro puede modificar el presente

No solo podemos modificar el pasado en el presente, cambiando el significado a las experiencias que hayamos vivido. También podemos modificar el presente proyectando el futuro.

 

¿De qué manera?

 

Estableciendo meta.

 

Cuando tenemos una meta, influye grandemente en el presente. Si la meta es un viaje el fin de año, nos emocionamos desde que establecemos la meta, compramos cosas para el viaje, planeamos los lugares por donde pasar y las experiencias que vamos a vivir. Estamos más felices anticipando lo que vamos a vivir que cuando lo estemos viviendo realmente.

 

Cuando carecemos de metas, nuestro presente se vuelve insignificante. No hay mucha emoción, y por mejor que lo estemos pasando, si no estamos proyectando algo más, muy pronto nos aburrimos.

 

Si siente que su vida es algo tediosa, aburrida, monótona, últimamente; pues le acabo de dar una buena idea: hurga entre las cosas que más le gusta y tiene más significado para usted, y establece una meta que le gustaría lograr en esas áreas.
Por lo general, cuando acaba de experimentar un gran problema, el verdadero problema realmente es precisamente esto: todas sus metas quedan apañados por la dificultad.

 Es decir, el problema que tuvo le aleja considerablemente de sus metas.

 ¿Cuál es la solución más inteligente?

Nuevas metas. Si no es capaz de volver a establecer nuevas metas y moverse detrás de nuevos objetivos, no podrá salir a flote.

La importancia de la meta para convertir el problema en oportunidad

Crear metas es doblemente importante: hace que los días se vuelvan más interesantes, como vimos arriba, y, crea las condiciones para que nuevas oportunidades aparezcan en nuestra vida.

 Lo más importante no es lograr las metas, sino crearlas simplemente.

 Las oportunidades no aparecen en nuestras vidas cuando estamos en casa, lamentando nuestros problemas. Las oportunidades nos encuentran cuando más ocupado estamos, trabajando por una meta.

 Las cosas más importantes en la vida nos ocurren sin planificar. Nadie planifica el día y la hora que va conocer el amor de su vida, o el socio perfecto para su negocio, o una simple persona que lo va conducir hacia las oportunidades más grandes de su vida.

 A veces, la meta era ir al parque a caminar todas las mañanas, pero allí conoce al amor de su vida. Su meta era hacer una obra de caridad, pero en la actividad de voluntariado encuentra al inversionista que desea apoyar su proyecto de negocio. Su meta era ser el mejor empleado de la empresa, pero aparece un cliente que le ofrece la oportunidad incrementar sus ingresos trabajando con él. Y así, las oportunidades nos encuentran ocupados en algo. No llegan nunca cuando nos sentamos a esperar.

 

Por tanto, no viva ni una semana sin metas. Cuando no hay nada que lo anime, se siente fatal, busca dentro de sí algo que le gustaría, mira alrededor a ver que puede mejorar en su entorno, busca alguien que necesita ayuda. Encuentra algo en que puede enfocarse y establece una meta.

 Una meta es el mapa que necesitamos para llegar a la oportunidad. Cuando carecemos de metas, o renunciamos a ella ante la primera dificultad, entonces estamos perdiendo el mapa para llegar a nuevas y mejores oportunidades.

Tres pasos básicos para convertir el problema en oportunidad

Perdona: No se quede con el lado negativo del problema, no busque culpables ni excusas. Acepta el error, aprende la lección, pero no se quede con la amargura de la culpa, la ira y la decepción.

 

No podemos lograr nada verdaderamente valioso y duradero, que nos brinde una gran satisfacción, sin lograr primero paz en el corazón.

 

La rabia y la ira pueden ser energías poderosas que nos impulsan para grandes logros, pero solo la paz y el amor nos permiten experimentar verdadera satisfacción.

Busca el lado positivo: una vez que se libera de la interpretación negativa de los acontecimientos y las emociones negativas consecuentes gracias al perdón, busca intencionalmente el aspecto positivo a la situación.

 Cuando digo “intencionalmente”, quiero decir, hacer el esfuerzo de encontrar algo positivo, por más que aun duela las consecuencias negativas. Siempre decimos que el tiempo cura todo, pero cuando buscamos intencionalmente la recompensa, estamos ahorrando mucho tiempo y aceleramos el proceso de aprendizaje.

Establece pequeñas metas: Cuando toque el fondo de la piscina y estés listo para volver a empezar, el primer paso es establecer metas nuevamente. Estas metas deben ser pequeñas y realistas, pero con el poder de trasformar su presente y dar un significado positivo al pasado.

 Las metas y la acción continua por lograrla, presentará ante usted la oportunidad que está oculta en la dificultad que acaba de experimentar.

Dese un tiempo de duelo para superar el dolor que le haya causado los problemas o las dificultades, pero no se quede en lamentos, entra en acción nuevamente lo antes posible, y muestra al problema el material con que está hecho usted.

 Si los problemas le parecen grandes, es porque hay una oportunidad de aprender y ser más grande usted. Encuentra la manera de crecer y ser más grande que su problema.
Milciades Villalba Santos

Milciades Villalba Santos

Autor

Empresario de Networt Marketing, bloguero, orador, coach y educador de emprendedores.

Siempre soñé escribir, ahora lo hago compartiendo mi experiencia de transformación en empresario.

Lo que hacemos y lo que tenemos se deben a lo que SOMOS.

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